Martín Barbero: el entendimiento va más deprisa pero el corazón llega más lejos

“Es a ese modelo mecánico y unidireccional al que corresponde una lectura pasiva que la escuela fomenta prolongando la relación del fiel con la Sagrada Escritura que la Iglesia instauró para controlar la libre interpretación” (1999:14)

“La escuela tiene como modelo de comunicación un modelo lineal, secuencial y unidireccional. Lo que convierte en eje del proceso pedagógico a la «transmisión»” (1999:14)

“La escuela debe interactuar, no tanto con los medios, debe interactuar a través de ellos con los «nuevos campos de experiencia» en que hoy se procesan los cambios, es decir, las hibridaciones entre ciencia y arte, entre cultura escrita y audiovisual, y la reorganización de los saberes en los flujos y redes por los que hoy se moviliza la información, el trabajo, la creatividad…” “Es sólo en la medida en que la escuela y el sistema educativo sean capaces de asumir que la tecnicidad comunicativa –que es una dimensión estratégica de cualquier cultura– forma especialmente hoy parte constitutiva de la estructura cultural de nuestra sociedad, como la escuela va a poder insertarse en la hondura de los cambios que atraviesa nuestro mundo.”

“Necesitamos un sistema educativo que haga posible el tránsito de un modelo centrado en la secuencia lineal que encadena unidireccionalmente materias, grados, edades, paquetes de conocimiento, a otro descentrado y plural y cuya clave es «el encuentro entre el palimpsesto y el hipertexto». El palimpsesto fue el primer soporte de escritura de la humanidad, era aquella tablilla en la cual se escribía y se borraba lo escrito para seguir escribiendo, pero donde parte de lo borrado salía a flote y se entremezclaba con lo recién escrito. Hoy definiríamos el palimpsesto como ese texto en el que un pasado borroso emerge tenazmente en las entrelíneas que escriben el presente. Y el hipertexto es la escritura, no secuencial, sino escritura-montaje de conexiones en red que, al permitir una multiplicidad infinita de recorridos, transforman toda lectura en escritura”.

“Emerge una figura del maestro que, de mero transmisor de saberes, se convierte en formulador de problemas, en provocador de interrogantes, en coordinador de equipos de trabajo, en sistematizador de experiencias y en memoria viva de todo lo que su sociedad necesita pasarle a la nueva generación.”

Martín Barbero, J. (1999). La educación en el ecosistema comunicativo. Comunicar, 13. 13-21

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