El pueblo

Juan pasea tranquilo por su pueblo, el pueblo no es muy grande, con poco más de 2.000 habitantes todos se conocen, todos lo conocen, se ha convertido en una persona importante.
Juan ha estado esta mañana celebrando uno de esos días en los que los de su tierra se sienten orgullosos. Su abuelo lucho por conseguir que las tierras del pueblo fueran comunales, eso le costó algún paseo nocturno, y que durante años en su casa del pueblo no se hablara de política, su padre siempre mandaba callar cuando Juan mostraba sus diferencias con los temas de la actualidad.
Guardaron la bandera en un cajón, ahora Juan la busca, necesita volver a sentir la tradición, la historia, necesita recordar a su padre y su abuelo.Es importante para él. Su madre estuvo yendo muchos años a la vendimia, a Francia, en el viaje en tren, las mujeres cantaban y cuando llegaban a los versos de Miguel Hernández el corazón se encogía y latía con fuerza y las lágrimas rodaban,

“No los levantó la nada, 
ni el dinero, ni el señor,
sino la tierra callada,
el trabajo y el sudor.”
Juan ha llegado apesadumbrado y sorprendido al pueblo, a última hora de la tarde. Por la mañana estuvo en el teatro de la capital, se entregaba las medallas de la Comunidad Autónoma, es el día de Andalucía. Se suponía que iba a ser un día feliz, celebraba el día por el que su padre, su abuelo, habían luchado, y ahora se sentirían orgullosos de él, ahora que se había convertido en un persona importante, ahora que era concejal de Sevilla.
Las cosas no habían salido como él había imaginado, alguién decidió que por seguridad iba a poner unas vallas, que en cada 50 metros hubiera un policía, que llegara al Teatro de la Maestranza en un coche de lujo con las lunas tintadas,… tanta seguridad aleja del pueblo.
Dentro del teatro, con El Brujo, Juan volvió a sentir el orgullo que había perdido en el coche, María, su compañera, le indicó que no era para eso para lo que se había metido en política. Y Juan cree que algo está mal, que el no está en política para hacer democracia sin el pueblo, que no se puede gobernar para el pueblo sin el pueblo. “Cuánta distancia con el pueblo”.
Hoy el día de Andalucía, los políticos elegidos por el pueblo deberían apoyarse en el pueblo, ellos también son el pueblo, parece que se les ha olvidado.
Hoy los andaluces debería recitar a Miguel Hernández de nuevo y sentir el orgullo de “la libertad de tus lomas”.
Polícos, devolver al pueblo su libertad, devolverles su democracia.
FELIZ DÍA DE ANDALUCÍA
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