La #universidad un historia de protestas y movilizaciones sociales

Resulta evidente observar la escasa participación que los estudiantes españoles tienen en la vida universitaria de nuestros campus, en comparación con lo que ocurre en otros contextos como el anglosajón o el nórdico. Ello es resultado de una escasa vinculación entre la Universidad y los estudiantes que exige una reflexión sobre el modelo de cultura y legislación universitarias (Michavila, 2007 y Salaburu, 2007, p. 564-565). Pareciera que el único interés del estudiante sea finalizar sus estudios lo más pronto posible y con los mejores resultados.

Sin embargo, ellos se movilizan cuando se trata de una gran causa. Basta recordar hechos tan significativos en la historia de la universidad española como la famosa Noche de San Daniel de 1865 que provocó la «primera cuestión universitaria», donde los estudiantes defendieron el krausismo y apoyaron a los que luego serían los institucionistas. En aquel momento lucharon por la libertad de cátedra y la autonomía universitaria frente a la imposición normativa del conservadurismo gubernamental y su doctrina católica (Rupérez, 1975). 

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Más tarde el protagonismo político y universitario de la Federación Universitaria Escolar (FUE) en contra de la dictadura de Primo de Rivera y las decisiones de su ministro Callejo marcarían otro hito en la historia del movimiento estudiantil español. Se había conformado ya una nueva juventud, crítica y renovadora, que deseaba una universidad libre y moderna. Decisivo fue, también, el papel de la FUE en el cambio de régimen político hacia la II República y su participación en las Misiones Pedagógicas y la Universidad Popular. En los años del franquismo, el Sindicato Español Universitario (SEU), organización estudiantil de corte fascista y violenta, pretendió ejercer un con- trol en la juventud universitaria española, sin lograr conseguirlo (Ruiz Carnizer, 1996). Es más, la Ley de Ordenación Universitaria de 1943 negó el derecho a la reclamación colectiva de los estudiantes, aunque reconocía el derecho individual sólo a través del SEU1, siendo su afiliación obligada. Mientras tanto los delegados de curso, controlados inicialmente por el SEU, hacían ficheros de sus compañeros sobre su comportamiento académico e ideales políticos. Por otro lado, la ley universitaria franquista tuvo una clara intención de ideologizar a los estudiantes a través de la formación religiosa, política e incluso física (Peset Reig, 1991). En los años cincuenta, comenzaba a fraguarse la movilización universitaria contra el régimen dictatorial, ante un cambio de mentalidad e intereses de una nueva generación de estudiantes.

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En los setenta se consolidó la oposición estudiantil franquista, dejando atrás la resistencia de la posguerra, convirtiéndose en un elemento decisivo en la transición hacia la democracia (Maravall, 1978 y Hernández Sandoica et al., 2007).

En los años ochenta, la Ley de Reforma Universitaria de 1983 provocó grandes protestas estudiantiles contra la subida brusca de las tasas y los numeros clausus en Medicina.

En 2001, bajo el gobierno del Partido Popular, los estudiantes protagonizaron masivas concentraciones contra la aprobación de la Ley Orgánica de Universidades.

Igualmente significativa fue la acción solidaria estudiantil con la limpieza de las costas gallegas tras el desastre del Prestige. Recientemente, se han producido manifestaciones contra el Plan Bolonia por el riesgo –según algunos colectivos estudiantiles– de la mercantilización de la universidad pública.

En: Michavila, F. y Parejo, J. L. POLÍTICAS DE PARTICIPACIÓN ESTUDIANTIL EN EL PROCESO DE BOLONIA. Revista de Educación, número extraordinario 2008, pp. 85-118

El colectivo “Juventud sin futuro” nace ligado al sector estudiantil  universitario de Madrid (con experiencia en las luchas contra el “Plan Bolonia”). Busca evidenciar la precariedad de la juventud y su profundización con la gestión que el gobierno de Zapatero hace de la crisis económica. El 7 de abril convocan una manifestación en Madrid a la que acuden entre 8.000 y 10.000 personas con el lema “Sin casa, sin curro, sin pensión, sin miedo”. (Bran, 2012: 167).

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Tiene su punto de partida en la respuesta a la decisión de la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid, adoptada el 4 de julio de 2011, de no renovar las plazas de más 3.000 profesores  interinos y aumentar en 2 horas el horario lectivo del resto de docentes. Bajo el  impacto de la irrupción reciente del 15M se inicia un proceso asambleario a  partir del 20 de julio, en el cual también se implican las organizaciones  sindicales, no sin tensiones y conflictos sobre la orientación y las formas de  organización y protesta a desarrollar por el movimiento. Desde entonces se ha  ido desarrollando una ola de huelgas y movilizaciones muy intensiva y  extensiva que ha ido alcanzando a otros sectores de la enseñanza, así como a  padres y madres del alumnado, y que luego ha continuado con las protestas  contra la conocida como Ley Wert.

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Un amplio y plural tejido de redes y  colectivos se ha ido extendiendo desde entonces, con una diversidad de  formas de acción colectiva que, no obstante, no ha logrado paralizar las  políticas puestas en pie a escala de la Comunidad y en el ámbito estatal, pero  ha logrado una legitimación social bastante amplia de su denuncia de la Ley y  de su ministro responsable. (Pastor, 2013).

En algunos casos, las formas de protesta se convierten en performances como la que se extendió por toda la ciudad de Sevilla: el 30 de mayo de 2012, festividad de San Fernando, patrón de Sevilla, un gran número de las estatuas de la ciudad amanecieron con la boca tapada con cinta adhesiva y portando una antorcha de cartón.

Los estupefactos sevillanos podían leer, en las banderolas que rodeaban a los personajes ilustres de su ciudad, los siguientes enunciados: “NO AL DECRETO WERT”, “DIMISIÓN”, etc.22 En mismo día, la plataforma “SevillaPara”, surgida en “defensa de la universidad pública y en contra del RDL 14/2012. 

VER REPORTAJE FOTOGRÁFICO EN CONTRAFOTO21.

Valdivieso, M. (2014). La apropiación simbólica del espacio público a través del artivismo. Las movilizaciones en defensa de la sanidad pública en Madrid. Scripta Nova. Revista electrónica de geografía y ciencias sociales, 493 (11). (http://www.ub.edu/geocrit//sn/sn-493/493-11.pdf) (20/7/2015)

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