Mientras escribo estas líneas miles de estudiantes se encierran en las aulas universitarias para preparar la jornada de huelga que por primera vez une todos los niveles educativos.

El motivo, como si hiciera falta alguno más que los recortes, el próximo viernes el Consejo de Ministros aprobará la LOMCE, la nueva ley de educación, que como ya conté aquí, cada gobierno impone la suya.

El principal problema de esta nueva ley es que esta se una ley economicista, permite la separación por sexos,favorece la mercantilización de la educación mientras en la sociedad se necesitan personas libres.

Pero lo más grave de esta ley es que se ha diseñado, planificado y aprobada sólo desde el neoliberalismo con toda la comunidad educativa en frente, perdón, todos menos aquellos que ven un negocio separar niños y niñas, los que ponen crucifijos en las aulas pagados con los impuestos de todos, los que adoctrinan y los que creen que la educación es sólo para las clases económicas altas.

La LOMCE permitirá que el director del centro se pueda asignar de forma unipersonal y desde dependencias externas al centro escolar, lo que evita la adecuación al entorno social del alumna.

La LOMCE pretende la recentralización y fijación de contenidos desde el gobierno, dejando a las comunidades autónomas como simples gestores economicistas de recursos, desmantelando la inmersión lingüística en las regiones con lenguas en contacto.

Mientras se trata de aplicar una ley educativa, los recortes continúan, por lo que hay que plantearse ¿cómo se aplica a coste cero una ley? ¿sin recursos?¿con docentes, padres y alumnos en contra?

Esta es la nueva forma de actuar de un gobierno incapaz de llegar a acuerdos, incapaz de planificar un sistema educativo que potencie al alumno, incapaz de llegar a acuerdos con los docentes para dignificar la profesión, incapaz de acordar con los padres un sistema educativo que mire al futuro para potenciar las capacidades, la libertad y la creatividad de los alumnos para el futuro.

Es cierto que la educación necesita un revisión, un consenso para garantizar el continuismo de una misma ley educativa durante un tiempo prudencial (10-12 años), esta revisión debe partir de la formación previa de los docentes, desde los docentes  de primaria, pasando por los de secundaria y el acceso a la docencia en la universidad.

Pero sobretodo hay que analizar qué tipo de ciudadanos queremos en el futuro, yo lo tengo claro, tenemos que apostar por tener ciudadanos “librepensadores”, con la democracia y la libertad como valores fundamentales y la consolidación de otros valores fundamentales como la solidaridad y la ecología y eso sólo se puede lograr desde la educación pública.

Pero no vale cualquier educación pública, esta debe venir desde fundamentos pedagógicos sólidos, con compromisos docentes, con la implicación de la comunidad educativa, con participación del alumnado y con recursos económicos, educativos, sociales y humanos aportados desde las administraciones públicas, por lo que la participación política es fundamental.

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