De la show política a la política de bolsillo: #Tecnopolítica 2.0

De la show política a la política de bolsillo: Tecnopolítica 2.0

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Los cambios provocados por la Sociedad Red, descrita por Castells a principios de siglo, aventuran un modelo de sociedad, y razonablemente, una política donde Internet y las Redes Sociales.

Varios gobiernos, especialmente en el continente americano han ido comprando y/o creando medios propios en España el ejemplo es la primera etapa de La Sexta y del diario Público, con Roures amigo de Zapatero muy cercano al gobierno. Además confluye que los medios públicos, obligados a un periodismo equilibrado, transparente y fiscalizador con los gobiernos han realizado justo la tarea contrario, actualmente vemos como los trabajadores de RTVE realizan protestas con poca repercusión o hace un año el cierre de Canal 9. 

“Partidos de corte neopopulista, o de partido único, como el caso del PSUV en Venezuela, que de corte partidista pluralista. Aunque se debe destacar desde el lado de la derecha también percibimos el mismo fenómeno con líderes un tanto radicales como G W Bush, en su época en Estados Unidos de Norteamérica, Álvaro Uribe en Colombia, Vicente Fox en México, y Alan García en el Perú….” 

Para Pierre-André Taguieff, “la comunicación televisiva se convierte en un sustituto de las prácticas democráticas –algo así como la realización simbólica del sueño de la democracia directa”. (Taguieff, 1996). Y es la base de todo líder video-populista que aprovecha la televisión para su demagogia. O aprovecha la imagen para establecer su autoritarismo. García Samaniego (2011)

 El Consumo de televisión en España: 62 días enteros al año

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En los Estados Unidos, hace 30 años el promedio de tiempo que los noticiarios de la televisión ofrecían a las palabras de un personaje político (por ejemplo, un candidato en una campaña presidencial) era de 42,3 segundos. A esos segmentos se les denomina sound-bites y dos décadas más tarde se habían reducido, en promedio, a 9,8 segundos. (Sartori, 1992:314)

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“La mayor parte de movimientos sociales y políticos del mundo de todas las tendencias utilizan Internet como una forma privilegiada de acción y de organización (…) la utilización de Internet para desarrollar tareas políticas o personales, o de intereses concretos, es lo que realmente genera los niveles de interacción más fuertes” (Castells, 2000: 12) En efecto, las redes sociales e Internet no solo han facilitado la libertad de información, sino también la libertad de expresión, de opinión y de asociación en el espacio virtual (Soengas, 2013:148).

En el caso de los partidos políticos, Orihuela (2011) establece que estos “ganarán o perderán las elecciones con los medios sociales (no gracias a, ni por culpa de, sino con)”. Además, quienes  ganen, tendrán que gobernar considerando “las nuevas tecnologías no como un medio más, sino como el reflejo organizativo de una nueva cultura política” (Gutiérrez-Rubí, 2008: 39).

No es sencillo hacer referencia al ciberactivismo sin pasar por el activismo social desarrollado por movimientos sindicales, feministas, ecologistas, pacifistas y defensores de los derechos humanos del pasado siglo, en el marco del cual muchas personas lucharon para defender los bienes públicos comunes.

La gran novedad en el activismo actual es el  creciente protagonismo de las TIC en los procesos de movilización social, y si nos referimos a este siglo XXI y a España, hay que citar la fecha de partida en 2004, concretamente la tarde del sábado 13 y el domingo 14 de marzo, dos días después del atentado terrorista en Atocha, el más grave en nuestro país, cuando los ciudadanos recibimos SMS con mensajes de llamadas a la movilización para salir a la calle y que contenían algo en común: ‘PÁSALO’ (que según Pablo Iglesias, se inventó en la Complutense). Tan determinante fue este momento que el investigador Peña López considera que es el punto de partida de la “desafección política” que desde entonces muestran los barómetros del Centro de Investigaciones Sociológicas sobre la opinión pública de los ciudadanos respecto a su intención de voto (Peña López, 2013).

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El concepto “ciberactivismo” recibe de las más variadas definiciones y algunos autores lo consideran sinónimo de activismo digital, tecnopolítica y ciberpolítica. Fuentes (2007) utiliza de manera intercambiable los conceptos de activismo digital y ciberactivismo centrando la atención en la protesta electrónica o e-protest, mientras Joyce (2010: 7) las considera campañas activistas si tienen un objetivo de cambio social o político y usan la tecnología digital. Para Schuschny (2009), un ciberactivista experimentado es capaz de utilizar las potencialidades de Internet para difundir un discurso y, con él, dotar a las personas de las herramientas y mecanismos necesarios para recuperar el poder monopolizado por las instituciones. Y a fin de que el activismo no reproduzca las estructuras de poder jerárquicas que cuestiona, debe reconfigurarse permanentemente de abajo arriba y de lo local a lo global frente a una estructuración globalista de arriba a abajo (Barandiaran, 2003 :9).

Ugarte (2007: 14 y 29) concibe al ciberactivista como una enzima del proceso por el que la sociedad pasa de una organización jerárquica centralizada o descentralizada a redes distribuidas básicamente igualitarias, en las que puede alcanzar a otro con su mensaje. No existen filtros, todo conecta con todo.

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En esta línea, Rheingold (2002: 13) acuñó el término Smart mobs (Multitudes inteligentes) para referirse a aquellos “grupos de personas que emprenden movilizaciones colectivas -políticas, sociales, económicas- gracias a que un nuevo medio de comunicación posibilita otros modos de organización, a una escala novedosa entre personas que hasta entonces no podían coordinar tales movimientos”. Con un reducido coste, estas multitudes inteligentes pueden llegar a construir identidades colectivas políticas con alto impacto; identidades madres o raíces que por su consistencia, viralidad o potencia pueden extenderse con mucha facilidad (Toret, 2013: 51).

Toret define la tecnopolítica como el uso táctico y estratégico de las herramientas digitales por identidades colectivas online para la organización, comunicación y acción colectiva. Se refiere a prácticas colectivas que pueden darse o partir de Internet (ciberactivismo), pero que no acaban en ella (Toret, 2013: 41-42). El uso de la tecnopolítica como forma de organización democrática, supone, según Romero Sire (2011: 3) la “entrada definitiva e irreversible en España de la tecnología como hecho político, como acción y no como hecho discursivo”.

En esta línea, Castillejo y Semova (2012: 145) afirman que las elecciones generales del 20 de noviembre de 2011 marcaron un punto crucial en el uso político de las redes sociales en España, por un lado, porque las grandes formaciones (PP y  PSOE) recurrían por primera vez a esta herramienta (abriendo cuentas en Twitter y Facebook), y por otro, dada la influencia que alcanzaron los partidos minoritarios en la red, obteniendo los mejores resultados electorales en su historia.

Este es el caso de Equo, que en ese momento solo llevaba un año como formación y sin presupuesto para una campaña electoral, diseñó su proyecto político apoyándose en las redes sociales. Utilizando herramientas que liberaron programadores de la campaña electoral de Obama, nació la Equomunidad.org, una comunidad virtual para debatir y elaborar su programa de forma colaborativa entre sus miembros.

Equo recurrió en Twitter a diversas iniciativas como, por ejemplo, #ReiniciaElDebate en la que partidos minoritarios y el movimiento 15M denunciaron el bipartidismo del debate televisivo entre los líderes del PP y del PSOE y lograron convertirse en Trending Topic (Castillejo y Semova, 2012: 146). Deltell (2012: 3) considera a Equo como caso modélico de partido tecnológico debido a que: a) es una organización de nueva creación sin base social significativa previa, b) carece de presupuesto para su campaña electoral, c) no se le concedieron espacios gratuitos en los medios públicos y d) ninguno de los privados le ofreció cobertura significativa.

Por lo tanto, Equo no tuvo más alternativa que el uso de herramientas tecnopolíticas, combinando el software libre donde aloja la Equomunidad para su organización y trabajo colaborativo interno, y las redes comerciales Facebook, Twitter y Youtube para la difusión de su programa y de los eventos presenciales durante la campaña.

Hay quién cree que la tecnopolítica es una televisión de plasma.

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Parece confirmarse, pues, la tesis sobre las potencialidades que la web ofrece al activismo: la disminución drástica de los costes para crear, organizar y participar en las protestas y la menor necesidad de que los activistas estén físicamente cerca para actuar de manera conjunta.

Tanto los movimientos sociales como los partidos políticos del siglo XXI, utilizan las redes como herramientas tecnopolíticas, es decir, como base instrumental y estratégica para la construcción de la política de la sociedad-red actual (Fernández González, 2013:9) e implementan un modo de acción colectiva basado en la organización y toma de decisiones para la acción en torno a estructuras descentralizadas, flexibles y horizontales.

A nivel teórico, esto ha llevado al desarrollo de nuevos paradigmas y conceptos como el de  “acción conectiva” (Lance Bennet y Segerberg, 2012).

Las TIC plantean la ventaja de transformar las audiencias pasivas en un público activo, formado por sujetos sociales con facultad de ejercitar, sin intermediarios, acciones comunicativas antes restringidas a partidos o empresas con grandes recursos (Haro Barba y Sampedro Blanco, 2011). En palabras de García Canclini (2012:12), los prosumidores han desdibujado las fronteras entre producción y consumo, sin que parezca que el “intercambio de roles y las parciales experiencias de alteración del orden tradicional de producción-circulación-consumo señalen el único sentido del cambio”.

En este contexto, tanto Internet como los móviles permiten ampliar y reforzar las relaciones sociales, creando identidades y pertenencia, comunidades virtuales de compromiso y trabajo en línea: “el capital informacional, el acceso, uso y apropiación de las TIC, es utilizado para reforzar el capital social y para generar comportamiento colectivo, de lo cual se deriva una importante correspondencia entre movilización social, TIC, capital social y capital informacional” (Candón Mena, 2013a: 261).

Efectivamente, la tele ya no es ninguna novedad, aunque se empeñen:

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En efecto, como afirma Ferreras; “podemos considerar el movimiento 15M como un caso de ciberactivismo político en el que las TIC, y más concretamente las redes sociales, han sido fundamentales para organizar sus protestas y también para difundirlas” (Ferreras Rodríguez, 2011: 3). Al respecto coincide Barranquero en que en el campo de la comunicación, la novedad del 15M radica en el uso intensivo y muy imaginativo de las redes sociales y otras TICs (blogs, correo electrónico, mensajes de telefonía móvil…) en labores tales como la definición de su identidad y objetivos, la organización y planificación de sus acciones de lucha, o su proyección a nivel nacional e internacional (Barranquero, 2012: 378).

“La idea es hacer sentir partícipes a los individuos, no solo como votantes (pues, en última instancia, se desea conseguir su voto), sino como personas interesadas en el cambio y en un futuro mejor gracias a la participación ciudadana y a la unidad popular que, al fin y al cabo, es lo que vende Podemos, al igual que hiciera la campaña de Barack Obama.

Ejemplo de una campaña digital de éxito: Barack Husein Obama (Caldevilla, 2009):

  • Creación de Web personal: Permite dar una información continua y actualizada de las novedades de la campaña (www.BarackObama.com).
  • Puerta a puerta: Mediante un mapa de optimización del recorrido, los voluntarios visitan casa por casa a potenciales votantes para terminar de convencerlos.
  • Llamadas telefónicas a terminales escogidos de diversas bases de datos adquiridas, mayoritariamente, por cuestionarios digitales. En España, el PSOE hacía llamadas multitudinarias a acólitos en las que se podía oír una grabación de Simancas convocando a un mitin en el que «contaba contigo>>
  • Envío de SMS, con diversos contenidos: Alertas para recordar la fecha de votación, información sobre los sondeos electorales, citas de campaña, in- formación del programa electoral (la noticia de que Hillary Clinton sería la vicepresidenta de Obama se envío por mensaje de texto a más de tres millones de personas).
  • Envío de correos personalizados: Mailing personalizado, según las últimas tendencias de marketing directo. A través de los datos sobre lugar de residencia, perfil de los ciudadanos y tendencias de voto se definía el contenido del correo.
  • Fundraising: Cualquier herramienta es válida para el reclamo de donaciones; de hecho, más del 70% del presupuesto de campaña fue financiada por donaciones voluntarias de menos de 50 dólares cada una, aunque el proceso inicial comenzara con el todopoderoso lobby judío apostando de firme y con dólares por el entonces simple candidato a las primarias demócratas.
  • Creación de base de datos: Gracias a los voluntarios que se sumaron a la campaña del «Yes We Can», tanto por la web oficial como por la cuenta en Facebook se pudo generar una base de datos bastante completa. Con estos números se pudo definir el perfil de los votantes activistas de Barack Obama y aplicarlo al resto de técnicas citadas (mailing, fundraising, SMS, mapa de recorrido puerta a puerta…).

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En la búsqueda de conversación, de diálogo con la ciudadanía y, por supuesto, con el electorado algunos partidos utilizan herramientas de participación en la red, entre los más conocidos por su uso están N-1, Agora Voting, Loomio, TitanPad, Appgree o Reddit.

De Reddit, el propio director general confesaba estar perplejo por la repercusión que está teniendo Plaza Podemos en el agregador estadounidense, una de las cincuenta webs más visitadas del mundo. El ‘subreddit’ de la formación que encabeza Pablo Iglesias es el más exitoso entre los españoles y uno de los que más ha crecido en las últimas semanas a nivel global.

Antonio Gutiérrez Rubí advierte en Tecnopolítica que “La principal herramienta de PODEMOS es Appgree (que ya fue utilizada por Equo) y que se autodefine como «un nuevo medio de comunicación que da voz a grupos de cualquier tamaño, y con ella la posibilidad de participar en nuevas situaciones de comunicación». En Appgree –juego de palabras entre app (aplicación) y agree (coincidir, estar de acuerdo)–cualquiera puede subir su propuesta y someterla a la evaluación del resto de los usuarios.” 

El 15M utilizó algunas plataformas como N-1 o TitanPad que ahora están siendo utilizadas por partidos políticos, como Equo o Podemos. 

Agora Voting fue utilizada internamente por Equo y sirvió, en septiembre de 2013, para determinar el voto del diputado Joan Baldoví (Compromís-Equo) en el debate de la Ley de Transparencia. A través de esta herramienta Podemos marcó un hito de participaron on line con 107.488 simpatizantes de los aproximadamente 250.000 inscritos en la asamblea, según los datos del propio partido.

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Este concepto recordado por @ElenaBarrios nos recuerda la importancia que está cobrando la Democracia Líquida, que permite al grupo Democracia Real Ya aportar a la Ley de Participación Ciudadana de la Junta de Andalucía, como propuesta (que seguramente será desestimada), la propuesta del voto directo en el Informe DDA. “Este mecanismo de participación supone un complemento al procedimiento electoral, entendiendo que el mandato representativo por el que los parlamentarios ejercen su papel en la cámara legislativa andaluza debe ser y puede ser perfectamente revocable en el momento en que el mandante, el ciudadano, así lo estime. Así mismo, el voto directo permitiría la participación política y el ejercicio de su proporcional soberanía a los ciudadanos y ciudadanas que no ejerzan el derecho a sufragio, por no encontrar una opción electoral que les convenza o cualquier otro legítimo motivo” (p.19)

 Podríamos seguir hablando de Apps Móviles, Gamificación, el uso de Youtube… 

Esfuerzos por crear canales autónomos en Youtube donde colgar vídeos propios en campañas, mítines o mensajes al ciudadano interpelando así con él en un cara a cara a través de la pantalla del ordenador, una comunicación cercana a la obtenida en televisión pero mucho más agresiva al mirar al espectador «a los ojos» y con la peculiaridad de que este nuevo espectador puede elegir en qué momento comenzar y terminar la comunicación.

El 52% de todo el tráfico en Internet es para ver vídeos en línea. YouTube es el responsable del 12% de todo el tráfico de Internet y, según el New York Times, más del 70% de todos los que visitan un sitio web pinchan sobre los vídeos que éste contiene para verlo.

 

LO REALMENTE CURIOSO ES QUE AHORA  TODO ESTO ESTÁ EN UN BOLSILLO, EN UN MÓVIL

 

Alguno de los retos para el debate:

  1. Brecha digital.
  2. La participación. Nielsen
  3. La participación mujeres y jóvenes.
  4. Clicktivismo/slacktivism
  5. El control (espía) de los ciudadanos.

 

Referencias:

Barandiaran, X. (2003). Activismo digital y telemático. Poder y contra-poder en el ciberespacio [en línea]. Disponible en: http://sindominio.net/~xabier/textos/adt/adt.pdf. [Consulta: 2014, 27 de febrero]

Candón Mena, J. (2013a). Toma las calles, toma las redes. El movimiento #15M en Internet. Andalucía: Editoral Atrapasueños.

Caldevilla, D. (2009). Democracia 2.0: La política se introduce en las redes sociales. Pensar la publicidad. 2. 31-48

Castells, M. (2000). Internet y sociedad en red. Conferencia de presentación del programa de Doctorado sobre la Información y el Conocimiento [en línea]. Disponible en: http://www.uoc.edu/web/cat/articles/castells/print.html [Consulta: 2013, 15 de marzo].

Castillejo, B. y Semova, D. (2012). Elecciones Generales y redes sociales en el caso de España, 2011. International Review of Information Ethics. Vol. 18, 144-149.

Fernández González, J. (2013). ¿De la acción colectiva a la acción conectiva?: potencialidades, límites y desafíos de un nuevo paradigma. Comunicación del XI Congreso Español de Sociología, UCM, 11 al 12 de julio de 2013, 1-20 [en línea].  Disponible en: http://www.fes-web.org/congresos/11/ponencias/131/ [Consulta: 2013, 25 de noviembre]

Fuentes, M. A. (2007). Digital activism. En. G.L. Anderson y K.G. Herr (Eds.), Encyclopedia of Activism and Social Justice, pp. 455-457. London: Sage.

García Canclini, N. (2012). Jóvenes, culturas urbanas, y redes digitales. Prácticas emergentes en las artes, las editoriales y la música. Madrid: Ariel-Fundación Telefónica.

García Samaniego (2011). Medios de comunicación y democracia: El caso de la Venezuela de Chávez (1999-2011). Revista de Ciencia Política. Disponible en http://www.revcienciapolitica.com.ar/ [Consulta: 2014, 25 de noviembre]

Gutiérrez-Rubí, A. (2008). El nacimiento del ciberactivismo político. El País, 22 de junio de 2008, 39.

Gutiérrez-Rubí, A. (2014). Tecnopolítica.

Haro Barba, C. y Sampedro Blanco, V. (2011). Activismo político en red: del movimiento por la Vivienda Digna al 15-M. Teknocultura, vol. 8, Nº 2, 167-185.

Joyce, M. (2010).  Digital Activism Decoded.  Nueva York: Debate Press.

Lance Bennet, W. y Segerberg, A. (2012). The logic of connective action. Information, Communication and Society, vol. 15, Nº 5, 739-768.

Orihuela, J. L. (2011). iRedes 2011: Conclusiones de José Luis Orihuela y clausura de Juan Carlos Aparicio. Agoranews, 25 de febrero de 2011 [en línea]. Disponible en: http://www.youtube.com/watch?v=jTNc6PhoT2w [Consulta: 2013, 10 de abril].

Peña López, I. (2013). La segunda transición (II). Desafección política [en línea]. Disponible en:  http://ictlogy.net/sociedadred/20130318-la-segunda-transicion-ii-desafeccion-politica/  [Consulta: 2013, 20 de noviembre].

Rheingold, H. (2002). Multitudes Inteligentes. La próxima revolución social. Barcelona: Gedisa.

Romero Sire, A. (2011). Las redes sociales y el 15-M en España. Telos, Nº 89, 1-6.

Sartori, G. (1992). Videopoder. Elementos de teoría política. Alianza, Madrid, 1992, p. 314

Schuschny, A. (2009). Democracia Recargada: en la Red se puede [en línea]. Disponible en: http://humanismoyconectividad.wordpress.com/2009/05/11/democracia-recargada/ [Consulta: 2013, 17 de mayo].

Soengas, X. (2013). El papel de Internet y de las redes sociales en las revueltas árabes: una alternativa a la censura de la prensa oficial. Comunicar, Nº 41, 147-155. (DOI: 10.3916/C41-2013-14).

Toret, J. (2013) (coord). Tecnopolítica: la potencia de las multitudes conectadas. El sistema-red 15M como nuevo paradigma de la política distribuida. Internet Interdisciplinary Institute (IN3) UOC [en línea]. Disponible en: http://www.uoc.edu/ojs/index.php/in3-working-paper-series/article/view/1878/n13_toret [Consulta: 2013, 17 de mayo].

Ugarte, D. (2007). El poder de las redes: Manual ilustrado para ciberactivistas. Barcelona: El Cobre.

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